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EN MEMORIA DE TODOS AQUELLOS QUE DIERON SU VIDA POR LA LIBERTAD EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA.
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lunes, 19 de septiembre de 2011

VIAJE POR BELCHITE Y PSICOFONÍAS

Belchite, uno de los lugares que durante la guerra civil sufrió la barbarie de la desgracia. En tiempos de la batalla, miles de cadaveres se amontonaban en las calles y un gran resíduo energético pulula desde entonces por el lugar. Se ha investigado en Belchite durante muchas ocasiones y ha obtenido interesantes inclusiones psicofónicas que ponen de manifiesto algunos de los episodios que la guerra civil española, todavía tiene celósamente guardados.

Las psicofonías al escucharlas, parece que uno ha sido capaz de recoger un breve fragmento de historia, como si la voz hubiese perdurado a través del tiempo con la posibilidad de ser captada en determinados momentos.










La leyenda de Belchite comienza en epoca de la Guerra Civil Española, con el bombardeo de todo el pueblo y con la muerte de sus habitantes A raiz de estos hechos se dice que por las ruinas del Belchite Viejo (tengo que aclarar que me refiero a Belchite Viejo al existir actualmente el pueblo llamado Belchite que es el que esta habitado y el Belchite Viejo que es el que fue destruido), vagan las almas de toda la gente que murió... Segun nos adentramos en el pueblo, podemos observar a los lados como se levantan una hilera de edificios y casas, todos desvastados por las bombas.


(PUEBLO VIEJO DE BELCHITE, YA NO TE RONDAN ZAGALES, YA NO SE OIRAN LAS JOTAS QUE CANTABAN NUESTROS PADRES)
Desde su total abandono en la década de los 60 y dado su pasado doloroso y sangriento, junto con el perfil fantasmal de edificios semiderruidos. Belchite viejo ha sido un centro de peregrinación para investigadores de lo paranormal de todo el mundo. Las ruinas de los conventos de San Rafael y San Agustín, la inquietante torre del reloj, el viejo cementerio, la iglesia de San Martín… cualquier rincón de este pueblo es un lugar idóneo para pasar una noche con una grabadora y un termo de café.


El Cementerio de Belchite es para muchos investigadores de lo paranormal, es el lugar perfecto para realizar psicofonias, y por los resultados podemos afirmar que así es, tanto por la cantidad como por la calidad.


domingo, 18 de septiembre de 2011

Belchite, Un Pueblo Fantasma


Y cuando todo un pueblo honra una victoria, este mismo llora de pena” Belchite, el pueblo fantasma, conocido por sus aferes “paranormales”, y su “belleza” destruida, se convierte en objeto de ser fotografiado. Pueblo lleno de historia, arena y polvo.

Belchite, Zaragoza, 24 de agosto de 1.937. España estaba sumida en una cruenta guerra civil, una gran matanza de hermanos sin precedentes, la guerra civil más internacional y despiadada de la historia, antesala de la Segunda Guerra Mundial y campo de entrenamiento para el Fascismo de Mussolini y Hitler: el desbordante Imperio Nazi.

Sabido es que durante la Guerra Civil española se produjeron innumerables episodios dolorosos y de penoso recuerdo. Uno de ellos se vincula con el pueblo de Belchite.


El frente Nacional y el Republicano mantienen cerca del Ebro una de las batallas más destructivas de la guerra que duraría desde ese mismo día 24 de agosto hasta el 6 de septiembre, en la que fue determinante la intervención de bombarderos alemanes nazis, dejando como resultado un pueblo de importante legado artístico mudéjar completamente destruído y unos 6.000 muertos. Desde entonces y hasta el día de hoy el pueblo, en su totalidad en ruinas, se mantiene como testigo maltrecho de la barbarie, mostrándose a duras penas como testimonio vivo del genocidio provocado entre hermanos por el levantamiento franquista contra la voluntad democrática popular. Belchite, el pueblo fantasma, llora hoy junto a su moderno pueblo homólogo la muerte, el dolor, el llanto y el destierro de la España cañí que se derrumbó estrepitosamente.





Durante agosto y setiembre de 1937, se llevaron a cabo una serie de acciones militares en las cercanías de esta población zaragozana. Una gran ofensiva de las fuerzas republicanas dio inicio a las operaciones en un frente que se extendía por casi 100 kilómetros, entre Zuera y Belchite.

Pronto fueron ocupadas las poblaciones de Quinto, Mediana y Codo, así como se lograban avances generales. Pero curiosamente, las fuerzas nacionalistas en Belchite oponían una inesperada resistencia.

Franco, se erguía con orgullo entre las ruinas de su "obra", construiría el nuevo pueblo de Belchite, usando a los "perdedores" en todo tipo de trabajos forzados y manteniendo el viejo pueblo en ruinas para que nadie olvidase jamás el escarmiento a las milicias republicanas.


Pero con el viejo pueblo de Belchite se esfumaba un pedazo del patrimonio cultural y artístico español, y con él toda esperanza de justicia para una España que se sumía en la pobreza de posguerra y en el estancamiento dictatorial que duraría cuatro largas décadas. Belchite fue el ejemplo de lo que sería la administración franquista

La historia de Belchite se resume en lo siguiente: tras el levantamiento nacional contra la Segunda República, los militares de Zaragoza apoyaron el golpe convirtiendo la zona en escenario de lucha. El ejército republicano avanzó por la región tomando las comarcas hasta que se toparon con un contingente militar importante parapetado en Belchite.
La batalla que allí se produjo fue de las más sanguinarias de nuestra historia.
El pueblo tardó tanto en caer que tras la victoria franquista el propio Franco colmó de honores a sus gentes (a los vivos, claro).
También les ofreció un regalo que debían precisar, les propuso cambiar el sistema de secano por regadíos, lo cual habría puesto a Belchite tras su reconstrucción a la cabeza de la zona y hoy sería una zona rica de Aragón, o la construcción de un nuevo pueblo; al elegir lo segundo nos ha sido legado a las nuevas generaciones un recuerdo intacto de lo que allí ocurrió.





Se cuenta que un grupo de parapsicólogos había ido a Belchite a investigar e intentar grabar algo realmente esclarecedor. Después de pasear por el pueblo buscando sitios inquietantes dónde empezar a grabar, se decidieron por la iglesia ya que ésta había sido la prisión improvisada de los soldados cogidos del otro bando.

Entraron y antes de empezar las grabaciones oyeron una voz masculina que, con un fuerte acento baturro, decía “Sacadme de aquí...Sacadme de aquí...¡¡SACADME DE AQUÍ!! Emocionados, todo el grupo empezó a enchufar las grabadoras y a tomar notas, haciendo caso omiso de lo que la voz les decía. Fue en ese preciso instante cuando la misma voz, con un tono enojado e impaciente, empezó a gritarles que se fueran. "¡¡Largo de aquí!! ¡¡LARGO!!"
Alarmados, todos abandonaron la iglesia.
Un trozo de techo se desplomó, justo encima del lugar donde habían estado grabando.


Hoy día el pueblo está desierto, sin vida. Sólo están las ruinas tal y como quedaron después de aquella guerra civil de 1936.

viernes, 18 de junio de 2010

Batallas Guerra Civil Española. Batalla de Belchite


LA BATALLA DE BELCHITE

Después del fracasado intento de tomar Brunete, el gobierno republicano, presidido por Negrín y con Prieto como ministro de Defensa, decide llevar a cabo una ofensiva en Aragón, en principio con el mismo objetivo que la anterior, esto es ralentizar el avance de las fuerzas nacionales en el frente del norte, donde ya habían tomado Santander.
Con estas premisas, el general Pozas y su Jefe de Estado Mayor, el coronel Antonio Cordón, establecen su cuartel general en Bujaraloz. Su plan era atacar por siete puntos diferentes en una franja central de 100 km entre Zuera y Belchite. El dividir las fuerzas atacantes entre siete puntos distintos tenía por objeto dificultar el contraataque de los nacionales, así como ofrecer el menor blanco posible a los ataques aéreos.

De acuerdo al plan trazado, el 24 de agosto el general Pozas, con el recién formado Ejército del Este y las XI y XV Brigadas Internacionales, lanza un ataque simultáneo por tres puntos fundamentales y cinco secundarios en dirección a Zaragoza.
La ofensiva fracasó porque en lugar de avanzar sobre Zaragoza, las fuerzas republicanas se concentraron en tomar Belchite que había formado una bolsa en medio del territorio republicano. Esto produjo un retraso considerable, que dio lugar a que los nacionales pudieran reforzar sus posiciones y el frente quedara estabilizado.
Aunque desde el punto de vista táctico el resultado fuera favorable para las armas republicanas, se ganó algún territorio y la contraofensiva no traspasó sus líneas, el resultado en modo alguno podía considerarse satisfactorio para el gobierno y así lo expresó Prieto, muy crítico con la, a su juicio, excesiva influencia de los oficiales rusos, mediante un telegrama dirigido a Pozas en el que le decía: «Tantas fuerzas para tomar cuatro o cinco pueblos no satisfacen al ministerio de Defensa ni a nadie».

Por otra parte, no se consiguió tampoco el objetivo de ralentizar la ofensiva nacional en el frente del Norte.

Belchite fue, por otra parte, la piedra de toque del comunismo español y en él naufragó para siempre. Hoy se sabe por los relatos escritos por los rojos extranjeros que el comunismo internacional enroló en las filas rojas, que para la defensa de Belchite hubo un plan mandado desde Moscú y que pregonaba supervisado por Stalin, plan en que el comunismo internacional había depositado su confianza